
Tengo miedo al vacío... Seguramente estarás muy cómodo ahora: calentito, protegido, nadando como un pez, pegando pataditas. Yo también estoy cómoda así, me siento a mis anchas, la pancita parece quedarme muy bien. Pero creo que juntos nos tenemos que enfrentar a este desafío. Yo, por mi parte, tengo que dejar que el pajarito vuele de este nido, acá afuera hay otro que te espera, uno más grande, más completo.
Tu, por tu parte, tenés que conocer otras cosas: la luz, el sol, el aire, el viento, la luna, los árboles...cosas que Dios creó para nosotros. Además acá hay muchos que te esperan, no seamos egoístas, compartamos con ellos nuestra felicidad. Está papá, que te habla, te toca cuando me pegás pataditas, me acompaña al médico, me cuida y me mima. También están los abuelos, tus tíos. Todos quieren saber como eres, tu color de ojos, tu color de piel, a quien te parecerás. No podemos defraudarlos. Se que a los dos nos va a ser difícil, es una despedida, pero también un reencuentro.
La vida es linda, es un don. Hay cosas feas y tristes, pero vendrá un día en que todo sea mejor. Mientras ese día llegue, hay acá una mamá por dar a luz, un bebé por nacer y un papá por empezar a "ejercer" . Ya se acerca el tiempo bebé... Hagamos un trato y prometamos no quebrarlo, en junio es la cita, vienen días lindos, días de leche, de sonrisas y canciones.
¡Gracias bebé por sellar este trato con una de tus inconfundibles pataditas! ¡Gracias bebé por cambiar nuestras vidas!
Ana María Ricci